Prácticamente todas las viviendas disponen de frigorífico, el electrodoméstico que, con diferencia, más electricidad consume en el hogar por tener un funcionamiento contínuo (hasta el 19% del consumo total). Sin embargo, a diferencia de otros electrodomésticos, es posible mejorar las prestaciones del equipo siguiendo unos sencillos consejos:
- En primer lugar, eligiendo el lugar de ubicación. Es necesario permitir la circulación de aire por la parte trasera del equipo y que esté alejado de focos de calor o de la radiación solar directa.
- Compre frigoríficos con etiquetado energético de clase A+ y A++. Ahorran energía y dinero.
- No compre un equipo más grande del que necesite.
- Coloque el frigorífico o el congelador en un lugar fresco y ventilado, alejado de posibles fuentes de calor: radiación solar, horno, etc.
- Limpie, al menos una vez al año, la parte trasera del aparato.
- Descongele antes de que la capa de hielo alcance 3 mm de espesor: podrá conseguir ahorros de hasta el 30%.
- Compruebe que las gomas de las puertas están en buenas condiciones y hacen un buen cierre: evitará pérdidas de frío.
- No introduzca nunca alimentos calientes en el frigorífico: si los deja enfriar fuera, ahorrará energía.
- Cuando saque un alimento del congelador para consumirlo al día siguiente, descongélelo en el compartimento de refrigerados en vez de en el exterior; de este modo, tendrá ganancias gratuitas de frío.
- Ajuste el termostato para mantener una temperatura de 6ºC en el compartimento de refrigeración y de -18ºC en el de congelación.
- Abra la puerta lo menos posible: evitará un gasto inútil de energía.
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