Los precios han hecho que muchos abandonen la ciudad buscando viviendas a varios kilómetros. Nuevas vías de comunicación han acercado localidades que parecían lejanas. Un nuevo tipo de casa se abre camino, el rústico chic.
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Rústico sin complejos
En las zonas de estar encontramos tejidos y materiales de siempre: piedra vista, pintura encalada en paredes irregulares, vigas de madera y otros elementos estructurales a la vista. Como contrapeso, damascos y sedas, otomanes y lana de calidad vestirán estas zonas para abrigarlas y darles un toque de cálida elegancia. Muebles rústicos combinan con otros clásicos o vanguardistas.
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La zona de descanso
En los dormitorios encontramos dos tendencias enfrentadas: los que apuestan por una decoración rústica, de materiales naturales y vigas vistas y una segunda línea más rompedora. Se trata de decorar esta zona olvidando que se trata de una vivienda en el campo: simplemente buscando la comodidad y la calidez. Ropa de cama blanca, minimalismo y algún guiño vanguardista se dan cita en este estilo.
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Mimando el exterior: la esencia de estas viviendas
Patios, balcones, jardines o terreno... Una puerta abierta a un exterior con mayúsculas, lejos de la gran ciudad, en contacto con la naturaleza. Las viviendas rústicas del siglo XXI se diferencian de las más clásicas en su apertura al exterior. Plantas y flores, estanques, fuentes o incluso pozos como el de la imagen dan personalidad a estas viviendas. Triunfan los porches y los cenadores.
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Momentos de relax
El cuarto de baño, se mima especialmente en las nuevas viviendas de campo. Una estancia en la que los habitantes de las ciudades aprovechan para relajarse. Convive una fusión de elementos rústicos y contemporáneos: paramentos de adobe, madera, piedra o ladrillo con sanitarios y grifos de última generación. La luz de las velas completa el ambiente.
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